En Colombia, niñas, niños y adolescentes viven en matrimonios y uniones infantiles que limitan su presente y su futuro.
Registros compatibles con MUITF identificados en la GEIH entre 2022 y 2025 en personas de 10 a 17 años.
De cada 100 niñas y adolescentes mujeres de 14 a 17 años estaban en un MUITF en 2025. En 2022 eran 5,8.
Los Matrimonios y Uniones Infantiles, Tempranas y Forzadas (MUITF) son toda unión, formal o informal, ya sea civil, religiosa o consuetudinaria (por costumbre), con o sin registro, en la que una o ambas personas cónyuges son niñas, niños o adolescentes, es decir, personas menores de 18 años.
Los MUITF son una práctica nociva y una violación de los derechos de la niñez que afecta de manera diferenciada a las niñas; por ello, constituyen una forma de violencia de género y se relacionan con el Embarazo Infantil Forzado (EIF) y el Embarazo Adolescente (EA).
Esta investigación es una aproximación estadística, no un conteo total del fenómeno. A partir de los microdatos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH, DANE 2022–2025), reconstruye las parejas y los hogares donde ocurren los MUITF para caracterizar sus condiciones de vida.
Las uniones infantiles no son tradición, son violencia
El fenómeno se manifiesta en dinámicas de poder asimétricas y alta informalidad.
De los 6.000 casos identificados entre los 14 y 17 años, el 81% (4.866) vive con su pareja. En casi la mitad de estos (49%), la jefatura del hogar recae en una tercera persona (familiares, empleadores o arrendadores), lo que muestra que muchas de estas uniones se insertan en estructuras familiares más amplias.
En los 2.371 hogares donde fue posible reconstruir la pareja, el 96% (2.268) une a una persona menor de edad con una persona adulta. Solo el 4% (103) corresponde a dos adolescentes y, entre ellos, el 35% tiene la misma edad.
En el 58% de las uniones entre una persona menor de edad y una adulta, la diferencia de edad es de 6 años o más; en 129 casos, supera los 20 años. La diferencia de edad no es un rasgo marginal: estructura el vínculo y las asimetrías de poder.
Alta feminización
De las y los adolescentes de 14 a 17 años en un MUITF son mujeres. La inmensa mayoría está unida a hombres adultos.
Tipología de parejas en Matrimonios y Uniones Infantiles
Al cruzar edad, sexo y jefatura del hogar en las 2.371 parejas reconstruidas, la investigación identifica tres configuraciones. No son categorías cerradas: agrupan los patrones que la encuesta permite observar.
Adulto + Adolescente
La configuración predominante. En 2.005 de estas parejas, una niña o adolescente está unida a un hombre adulto a quien se reconoce como jefe del hogar.
Adolescente a quien se atribuye la jefatura del hogar + Adulto
En 149 de estas parejas, la niña o adolescente es reconocida como jefa de hogar y está unida a un hombre adulto. Esa jefatura no se explica por el ingreso: muchas se dedican principalmente a los oficios del hogar.
Dos adolescentes
Ambas personas son menores de edad y a una de ellas se le atribuye la jefatura. Es el tipo con más hogares de solo dos personas: un adelantamiento de roles adultos. Cuando reportan ingresos, se concentran por debajo de un salario mínimo.
Distribución Demográfica
La brecha de género es contundente y evidencia la urgencia de monitoreo oficial.
La prevalencia no se distribuye por igual
El MUITF en Colombia es un fenómeno persistente, feminizado y estructuralmente invisibilizado.
Seguimiento territorial
Prevalencia territorial: tres patrones de concentración del MUITF
La tasa anual promedio de niñas y adolescentes mujeres en MUITF por cada 100, en el periodo 2022–2025, permite identificar tres zonas con patrones territoriales diferenciados. Estos patrones no solo evidencian niveles de prevalencia: reflejan la convergencia de factores estructurales, institucionales y socioculturales y sugieren la necesidad de intervenciones integrales, sostenidas y adaptadas a cada territorio.
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Donde la GEIH registra las tasas más altas convergen desigualdades históricas, barreras de acceso a derechos y limitaciones institucionales
Los patrones territoriales aquí presentados corresponden a tasas relativas por cada 100 niñas y adolescentes mujeres de 14 a 17 años. Las categorías no implican relaciones causales ni atributos inherentes a los territorios; expresan la interacción de desigualdades estructurales documentadas por fuentes oficiales. En 11 departamentos (Boyacá, Amazonas, Guaviare, Guainía, Cundinamarca, Bogotá, Arauca, Casanare, Vaupés, San Andrés y Providencia, y Putumayo) la precisión estadística es baja y sus tasas deben leerse con cautela.
Magdalena, Córdoba, Amazonas, Caquetá, Meta, Guaviare y Vichada.
En los territorios con las tasas más altas es necesario evaluar la convergencia de desigualdades históricas, barreras de acceso a derechos y limitaciones institucionales y estructurales que pueden afectar las capacidades de prevención, detección y respuesta frente al fenómeno.
La Guajira, Atlántico, Cesar, Bolívar, Sucre, Norte de Santander, Antioquia, Chocó, Caldas, Risaralda, Huila, Nariño, Arauca, Casanare, Guainía y Vaupés.
El MUITF no se comporta de manera homogénea en el territorio. En estos departamentos el fenómeno sigue presente, y la investigación señala la necesidad de complementar el análisis estadístico con lecturas localizadas y cualitativas que orienten respuestas desde el enfoque territorial.
San Andrés y Providencia, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Bogotá D.C., Quindío, Tolima, Valle del Cauca, Cauca y Putumayo.
Las tasas comparativamente más bajas se asocian a mayor acceso a servicios e institucionalidad. Aquí resulta clave fortalecer las capacidades institucionales y comunitarias para la prevención temprana y la transformación de normas sociales, y avanzar en sostenibilidad, identificación de casos ocultos y mejora del subregistro.
Desigualdad Estructural
Rostros invisibles: quiénes soportan la mayor carga
Las tasas por pertenencia étnica muestran una concentración diferenciada del fenómeno en adolescentes de 14 a 17 años. Para el periodo analizado, la GEIH solo permite identificar un caso en población raizal y ninguno en población Rrom. Estas diferencias exigen respuestas diferenciales con enfoque territorial e intercultural.
Población Indígena
La tasa más alta entre los grupos analizados.
Población Afrodescendiente
La segunda tasa más alta, por encima de la población sin pertenencia étnica.
Sin Pertenencia Étnica
La tasa más baja, pero concentra el 80% de los casos (4.782).
Una unión forzada cambia todo
Cuando una niña o adolescente entra en una unión forzada, no solo pierde su infancia. Pierde la escuela, el tiempo, la autonomía y la posibilidad de decidir sobre su propio futuro. Estas seis dimensiones muestran cómo el MUITF interrumpe cada aspecto de su vida.
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Abandono escolar
El 74% de las personas menores de edad en parejas Tipo A no asiste actualmente a un establecimiento educativo, pese a estar en edad escolar.
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Trabajo doméstico
El 71% de las niñas y adolescentes en parejas Tipo A dedica la mayor parte de su tiempo a oficios del hogar. Entre las personas adultas de la pareja, ese porcentaje es apenas del 3%.
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Techo educativo
El 16% de las personas menores de edad en parejas Tipo A tiene como máximo básica primaria y el 2% no tiene ningún nivel educativo. Por su edad, su trayectoria escolar probablemente se interrumpió antes de la unión. Entre sus parejas adultas, el 20% solo tiene primaria.
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Estrategias de supervivencia
El 67% de las y los menores cónyuges en parejas Tipo A dependería de ayudas de hijas/os o familiares si se quedara sin trabajo. Entre los adultos jefes de hogar, el 35% señala que no tendría recursos. Muy pocos hogares cuentan con ahorros, cesantías u otros mecanismos formales de protección: la familia es la red de último recurso.
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Personas por hogar
El tamaño más frecuente es de 2 personas (solo la pareja) en los tres tipos. Es aún más común en las parejas Tipo C: dos adolescentes que viven solos, aunque con frecuencia en viviendas en usufructo, lo que sugiere dependencia de terceras personas dueñas de la vivienda. En zonas rurales son más frecuentes los hogares con 3 o más integrantes.
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Hogares en estrato 1
En las parejas Tipo A, el 62% de los hogares está en estrato 1. Solo el 2,4% de los jefes de hogar adultos que trabajan gana más de un salario mínimo, y el 48% no reporta ingresos (no los declararon, lo que no significa que no los tengan).
La unión no es una salida de la pobreza
Los MUITF suelen percibirse como una oportunidad de mejora económica para las niñas y adolescentes. Los datos muestran lo contrario: los hombres con quienes se unen enfrentan la misma precariedad. En las parejas Tipo A, casi 9 de cada 10 jefes adultos trabajan, pero el 47% lo hace por cuenta propia, en empleos de baja calificación y alta informalidad, mientras el 86% de las cónyuges menores de edad no tiene trabajo remunerado. En los tres tipos de pareja, menos del 7% de los hogares vive en vivienda propia totalmente pagada.
Entre las adolescentes que quieren trabajar pero no buscan empleo, las responsabilidades familiares son el principal motivo: 41% en las parejas Tipo A y 60% entre las jefas de hogar Tipo B. La GEIH no cuenta ese trabajo de cuidado como trabajo.
El 2025 marcó un antes y un después
La Ley 2447 de 2025 prohíbe los matrimonios y las uniones infantiles, tempranas y forzadas en Colombia. Sancionar la ley fue el primer paso; garantizar su cumplimiento en los territorios es el siguiente.
Fundación PLAN, Aldeas Infantiles SOS y la Alianza por la Niñez Colombiana impulsan el proyecto de ley «Son Niñas, No Esposas», con el apoyo técnico y legislativo de Fundación PLAN. La Cámara de Representantes lo aprueba. Hasta entonces, el marco jurídico era ambiguo: las uniones de adolescentes podían ser avaladas por sus padres o madres, lo que favorecía su normalización social. Colombia era uno de los pocos países de América Latina donde el matrimonio infantil era legal, ocupando el puesto 20 en el mundo y el 11 en la región en prevalencia (23%).
El 13 de noviembre, el Senado aprueba la iniciativa. A la par, Fundación PLAN participa en la Primera Conferencia Global Ministerial de Prevención de Violencias contra la Niñez (EVAC) en Bogotá, donde facilita la submesa técnica sobre MUITF y Embarazo Infantil Forzado.
Entra en vigencia la Ley 2447: se prohíben los matrimonios y las uniones con menores de 18 años y se cierran todas las excepciones legales. Ese mismo año, la Sentencia C-039 de 2025 de la Corte Constitucional respalda la ley, declarando inexequibles los artículos del Código Civil que permitían el matrimonio desde los 14 años con permiso de los padres.
La ley ya existe. Los 6.206 registros que identificó esta investigación, también.
El trabajo empieza ahora.
Fuente: Congreso de la República de Colombia, Ley 2447 de 2025 · Corte Constitucional, Sentencia C-039 de 2025.
Lo que recomienda la investigación
La metodología permite monitorear las tasas de forma continua: es un insumo para hacer seguimiento a la implementación de la Ley 2447. Para fortalecerla, la investigación propone:
Identificar mejor las uniones
Incorporar en la GEIH preguntas sobre la existencia de pareja, la convivencia y la edad de la pareja, incluidas las uniones que no comparten hogar.
Profundizar la caracterización
Indagar por la toma de decisiones, el control de recursos y el trabajo de cuidado en el hogar, así como el momento y las razones del abandono escolar.
Conectar datos y protección
Articular los sistemas de información con los de protección para la detección temprana y la activación de rutas de atención, especialmente en casos de menores de 14 años.

Investigación
Conoce el informe completo que respalda los hallazgos presentados en esta página.
Crecer demasiado pronto
Matrimonios y Uniones Infantiles, Tempranas y Forzadas (MUITF) en Colombia: un análisis estadístico para la caracterización sociodemográfica de las personas y parejas en MUITF.
Propone una metodología replicable: un modelo basado en reglas lógicas que reconstruye parejas y hogares a partir de una encuesta que no fue diseñada para medir los MUITF. Así pasa de contar casos a entender sus configuraciones, sus diferencias territoriales y las condiciones de vida en que ocurren, con una lectura interseccional de edad, género, etnia y territorio.
Explora los Datos
Interactúa con el tablero para explorar más datos sobre los MUITF en Colombia. Un análisis desarrollado por el Observatorio Contando lo Invisible.
Notas metodológicas y fuentes de datos
Fuente: Microdatos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH, DANE) 2022–2025, integrando cinco módulos: características generales; seguridad social en salud y educación; ocupados; fuerza laboral; y datos del hogar y la vivienda. En total se procesaron 3.427.494 registros.
Modelo: Análisis cuantitativo basado en un árbol de decisión que opera en cuatro pasos: (1) identificación de personas de 10 a 17 años que reportan estar o haber estado en una unión; (2) clasificación por edad, estado de la unión y convivencia; (3) reconstrucción de parejas mediante la relación con la jefatura del hogar; y (4) caracterización de personas, configuraciones de pareja y condiciones de vida del hogar.
Limitación metodológica: La GEIH no tiene preguntas que permitan identificar directamente un MUITF. La información depende del autorreporte y solo permite reconstruir la pareja cuando la relación es visible a través de la jefatura del hogar. Los resultados son una aproximación estadística al fenómeno, no una medición exhaustiva.
Casos excluidos: Se identificaron registros de menores de 10 años asociados a relaciones de pareja o a la jefatura del hogar, que no se incluyeron por las limitaciones para interpretarlos dentro de la encuesta; su presencia evidencia la necesidad de fortalecer la detección frente a posibles situaciones de violencia sexual, explotación o uniones forzadas. Los casos de 10 a 13 años se analizan aparte por constituir delito, y la caracterización de los hogares solo incluye a quienes conviven con su pareja.
Pruebas de validez: (1) la captación de casos es homogénea a lo largo de cada año, sin concentraciones estacionales; (2) al seguir la ruta desde las personas adultas se obtienen las mismas 2.268 parejas con una persona menor de edad; y (3) en 2024, la proporción de casos sobre el total de personas encuestadas es del mismo orden de magnitud en la GEIH y en la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del DANE.
“Detrás de cada número hay una niña que perdió su infancia.
Hasta lograr la igualdad.”